Los días 1, 2 y 3 de mayo, nuestros equipos alevín, infantil y cadete masculino se desplazaron hasta Caraquiz, en Uceda, para competir en el Torneo San Isidro 2026. Tres categorías, tres jornadas distintas y una sola forma de competir: con esfuerzo, respeto y el escudo del Chamar bien puesto.
El torneo, organizado por la E.F. Caraquiz-Uceda con el apoyo del Ayuntamiento de Uceda, reunió a equipos de nivel como Rayo Vallecano y E.F. Juventud Sanse en un entorno de deporte base donde la convivencia y la competición van de la mano. Y nuestros chicos estuvieron a la altura.
Alevín: un torneo para enmarcar
El equipo alevín completó un torneo sobresaliente de principio a fin. Dos victorias contundentes en la fase de grupos —7-0 ante Juventud Sanse y 4-1 ante Caraquiz— y un empate valiente frente al Rayo Vallecano (3-3) les dieron el paso a semifinales, donde volvieron a imponerse a Caraquiz (3-1) y se ganaron el derecho de jugar la final.
En el partido definitivo, el rival fue de nuevo el Rayo Vallecano. El equipo compitió a gran nivel durante casi todo el encuentro, con orden y ambición, hasta que dos acciones aisladas —un balón parado y un penalti— decantaron el marcador en el tramo final (2-0). Subcampeones del torneo, y con la cabeza muy alta.
No se gana siempre, pero se puede perder con dignidad y con el estómago lleno de fútbol bien jugado. Así lo hicieron.
Infantil: subcampeones también, con una final de película
El equipo infantil llegó también a la final, donde un capítulo inesperado marcó la jornada: una tormenta intensa, con lluvia y viento que llegó a derribar un árbol en las inmediaciones del campo, obligó a suspender el partido ante el Rayo Vallecano cuando el marcador era adverso. El resultado clasificatorio les dejó en el segundo puesto.
Más allá de la situación meteorológica, lo que queda es la imagen de un equipo que compitió, que estuvo en la final, y que acumuló una experiencia que no se olvida. La actitud fue la correcta de principio a fin.
Cadete: la mejor historia del torneo
Si hay un equipo que se llevó el aplauso más merecido, fue el cadete. El inicio fue duro: derrotas ante Rayo Vallecano (3-0), Caraquiz (4-0) y Juventud Sanse (9-0), con la frustración añadida de adaptarse a unas dimensiones de campo distintas a lo habitual. Pero entonces pasó algo importante: el equipo reaccionó. En semifinales, ante el Rayo Vallecano, el partido fue de tú a tú. Cayeron 3-1, sí, pero generaron ocasiones, hicieron cambiar de plan al rival y salieron del campo con algo que vale más que el marcador: saber que podían.
En el partido por el tercer puesto, ante Caraquiz, demostraron hasta dónde habían llegado. Victoria convincente por 1-0, solidez defensiva, ritmo propio. Tercer puesto y una evolución que es exactamente lo que perseguimos en el Chamar.
Un torneo, muchos aprendizajes
Dos subcampeonatos y un tercer puesto. Pero sobre todo: tres equipos que compitieron con actitud, que gestionaron la adversidad —meteorológica, táctica o emocional— y que volvieron a Madrid con más fútbol en las piernas y más equipo en el pecho.
El Torneo San Isidro de Caraquiz vuelve a demostrarnos que las experiencias fuera del entorno habitual son parte fundamental del aprendizaje. Gracias a las familias que se desplazaron, a los entrenadores que prepararon cada partido y a los jugadores que lo dieron todo durante tres días.






