De 0-2 a campeonas: el Juvenil A Femenino firma la remontada en la final y sube a Primera División
Dos sets abajo, con Parla compacto y muy bien plantado en la pista, cualquier equipo podría haber bajado los brazos. El Juvenil A Femenino no lo hizo. Remontó. Ganó. Y el pasado sábado, el club celebró uno de los ascensos más emocionantes de su historia reciente: el juvenil sube a Primera División de Madrid.
El partido fue duro y emocionante. Sin duda, el Club Parla Voley mereció cada punto que anotó en esos dos primeros sets y hay que reconocérselo. Pero a partir del tercer set, algo cambió en la pista. El Chamar apretó. La energía subió. Y set a set, con una intensidad que se contagiaba desde las gradas hasta el último rincón del pabellón, las chicas fueron hilvanando la remontada que todas merecían: 2-3 en el marcador final y el ascenso en el bolsillo.
Una organización a la altura de la ocasión
Antes de hablar de lo nuestro, hay que quitarse el sombrero. Club Parla Voley organizó una fase impecable. Desde el primer momento nos sentimos bienvenidos: las instalaciones, la atención, el trato y el ambiente que se vivió durante toda la jornada estuvieron a un nivel que merece reconocimiento público. Estas cosas no pasan solas; hay detrás mucho trabajo y mucho cariño por el voleibol. Gracias, Parla. El deporte base en Madrid tiene en vosotros un ejemplo de cómo se hacen las cosas bien.
Un trabajo de temporada, no de un día
Los resultados no aparecen solos. Detrás de este ascenso hay meses de entrenamientos, de correcciones, de conversaciones y de una confianza construida poco a poco entre jugadoras y cuerpo técnico. Juan Carlos Fornielles y Fernando Jara han sido parte esencial de esta historia. No como entrenadores que dirigen desde fuera, sino como parte del equipo, del club, de esta familia que es el Chamar. Su dedicación, su exigencia y su manera de acompañar a las chicas en cada momento de la temporada tienen tanto que ver con este ascenso como cualquier punto marcado en la pista. Y las jugadoras, claro. Un grupo que ha competido, ha aprendido, ha caído y se ha levantado durante toda la temporada con una actitud que hace exactamente lo que llevamos 30 años intentando enseñar en este club: esfuerzo real, trabajo en equipo y cabeza fría cuando más difícil se pone. Representan lo que es el club y todos estamos muy orgullosos de ello.
Premio Fair Play a la afición: porque la familia también juega
Si el equipo fue protagonista dentro de la pista, las gradas escribieron su propio capítulo. El Chamar se fue de esta fase de ascenso con otro reconocimiento que dice mucho de quiénes somos: el Premio Fair Play a la afición. Un detalle que no es menor. Porque el deporte bien entendido no acaba con el partido, y la forma en la que las familias vivieron este partido —con pasión, con respeto, con el corazón en la mano— es también un reflejo de los valores que definen a este club.
A los padres y madres que habéis acompañado al equipo durante toda la temporada, que habéis confiado en el proceso y que el sábado llenasteis el pabellón de energía: gracias. Este ascenso es vuestro también.






